Cambiar la fuente de energía en el mundo de la aviación es un reto complejo

El “Green Deal” de la UE, y también IATA, fijan como objetivo volar generando cero emisiones en 2050. Parece un largo plazo, pero cambiar la fuente de energía en los aviones es un reto complejo. Lo ideal sería sustituir el queroseno por hidrógeno líquido, que en su combustión genera vapor de agua y utiliza motores similares a los actuales. En el mundo del automóvil , Toyota ya tiene testados satisfactoriamente motores térmicos alimentados de hidrógeno líquido. Sin embargo, en la aviación es distinto. Según Boeing, quemar hidrógeno como combustible requeriría cargar cuatro veces el volumen (actual de queroseno) para obtener la misma cantidad de energía. Tendríamos un avión con más especio dedicado a los tanques de combustible que a pasajeros o carga. Airbus, por su lado, pretende desarrollar los primeros aviones de cero emisiones para 2035, usando hidrógeno en pilas para generar electricidad.
Afortunadamente, sin esperar a estas tecnologías, ya disponemos de los SAF o biocombustibles, aunque con el inconveniente de su mayor precio y la escasez de su producción, en parte debida a la pequeña demanda que genera un precio alto. Círculo vicioso que han empezado a cortar, de momento, unos escasos grandes cargadores dispuestos a pagar el sobreprecio de la sostenibilidad.
Otro aspecto a trabajar desde ya es reducir la contaminación en aeropuertos y en el ecosistema de la carga aérea de su alrededor. Este es el único paso con apoyo directo del Mitma mediante los fondos Next Generation UE. También parece escaso.

Un comentario sobre “Carga aérea sostenible, escasos pasos adelante”