Globalización y futuro

Muchos sueñan con volver a la situación prepandemia cuanto antes, pero hay que ser realistas.

Disrupciones de las cadenas de suministro y desafíos geoestratégicos cuestionan la globalización.

Llevamos batallando dos años intentando mantener el flujo de las cadenas de suministro globales, superando retos propios de películas de ciencia ficción como el de una terrible pandemia que afecta a todo el planeta, el bloqueo durante días de una arteria fundamental para el comercio como el canal de Suez,  la sucesión de confinamientos, la cronificación de congestiones portuarias y la falta de capacidad en los medios de transporte marítimo y aéreo para cubrir la demanda, o que en Europa la invasión militar de un país a su vecino nos coloque al borde de una guerra nuclear. 

Muchos sueñan con volver cuanto antes a la situación pre-Covid, pero tenemos que ser realistas. En algún momento alcanzaremos un nuevo punto de equilibrio y estabilidad, pero las cosas ya no volverán a ser como eran. Hemos verificado la vulnerabilidad de las cadenas de suministro muy largas y que tener la producción a 12.000 kilómetros de distancia puede suponer un alto riesgo si ocurren disrupciones como las que hemos vivido. 

También hay que abrir los ojos al riesgo político. Pensar que la globalización y las posibilidades de comerciar con cualquier país del mundo además de generar riqueza y desarrollo social, también crea lazos de mutuos intereses que favorecen la paz, los convenios internacionales y la armonía entre naciones observamos que no es más que un ensueño. Las autocracias lo siguen siendo y en cualquier momento pueden tomar decisiones que conlleven dramáticas consecuencias. Si además sumamos la creciente conciencia y regulación medioambiental, se abre paso sin duda una nueva época donde habrá más producción en proximidad. Globalización sí, “ma non troppo”.