Estamos viviendo un nuevo episodio en la crisis financiera que golpea a las navieras y la¡ protagonista vuelve a ser Yang Ming, que está pasando momentos delicados tras producirse la suspensión temporal de la cotización de sus acciones en la bolsa de Taiwán.
Estamos viviendo un nuevo episodio en la crisis financiera que golpea a las navieras y la protagonista vuelve a ser Yang Ming. La empresa, que ha bajado del octavo a noveno lugar en el ranking mundial en cuanto a capacidad de transporte de contenedores, y que tras la quiebra de Hanjin ha estado señalada por ser la más endeudada de la industria, está pasando momentos delicados tras producirse la suspensión temporal de la cotización de sus acciones en la bolsa de Taiwán.
Al conocerse la noticia, los rumores se han disparado, pese al comunicado oficial en el que indicaba que su situación financiera es adecuada y que la suspensión es un procedimiento normal debido a su anunciado plan de reestructuración de capital. El plan consiste en una reducción de capital de más del 50 por ciento para compensar pérdidas y posteriormente recapitalizar la empresa con nuevos inversores. ¿Quién puede estar interesado en entrar en el capital de una naviera en estas circunstancias? Quizás otra naviera para ganar tamaño. Un candidato sería su compatriota Evergreen, que es la sexta naviera del mundo y que juntos se acercarían al volumen de la china COSCO. Sin embargo, una dificultad es que Evergreen es completamente privada, mientras que Yang Ming tiene un 33 por ciento de capital perteneciente a organismos oficiales taiwaneses. Quizás, al final, en un movimiento político, pudiera ser la propia COSCO quien hiciera la adquisición.
La realidad es que con el plan en marcha y la cotización de las acciones suspendidas se desconocen quiénes serán los nuevos inversores. Lo único cierto y contrastado es que a pesar de las medidas de ahorro, de reorganización de las operaciones para disminuir costes, un control de gastos más estricto y la reducción de los salarios, la empresa sigue perdiendo dinero. Y es que es en un negocio con tan escasos márgenes es muy difícil competir en la misma liga con gigantes con un volumen casi seis veces superior cuando, hoy por hoy, la única defensa del sector son las economías de escala.
Por otro lado, tras el colapso de Hanjin y la pesadilla de los miles de contenedores atrapados de la noche a la mañana, los cargadores y sus transitarios están muy vigilantes para no correr riesgos, por lo que la incertidumbre no ayuda nada, sino que penaliza el volumen de contenedores cargados por Yang Ming complicando la solución por el lado de los ingresos.
Confiemos, por el bien de todos, en que encuentren una buena salida a la situación.
