El comercio entre Europa y Asia en sus comienzos estuvo basado en el transporte terrestre con las rutas abiertas por los comerciantes de seda y especias a través de Asia Central hacia India y China hasta que llegaron en el siglo XV los navegantes portugueses que transportaban fardos y barriles en sus carabelas. Desde entonces el marítimo se ha mantenido como el principal modo de transporte hasta hoy, por supuesto con su evolución hasta los grandes portacontenedores actuales que cargan más de dieciocho mil TEU. Después de la Segunda Guerra Mundial el transporte aéreo de mercancías también fue desarrollándose complementariamente, cubriendo las necesidades en caso de envíos pequeños, de mercancías de alto valor o cuya urgencia no pudiera soportar las aproximadamente cuatro semanas que habitualmente se obtiene en el tránsito marítimo entre China y Europa.
Todo parecía indicar que el juego siempre iba a estar entre las opciones marítimas y aéreas más las combinaciones entre ellas, pero resulta que el transporte terrestre – ferroviario en este caso- ha vuelto a irrumpir para el público en general de la mano de las noticias que recientemente se han multiplicado con la llegada del primer tren de mercancías directo entre China y España en un tiempo de tránsito de tres semanas.
Aunque el transporte ferroviario entre China y Europa – con terminal en Alemania- lleva operando varios años, en el mercado español no se había sido tenido en cuenta esta posibilidad, aunque en las últimas semanas se ha despertado un gran interés fundamentalmente entre los importadores.
Todavía es pronto para saber si en el corto plazo el ferrocarril podrá obtener una cuota de mercado significativa en esta ruta. Será una competencia difícil, aunque sea simplemente considerando las distintas capacidades entre el número de contenedores que puede llevar un tren comparado con el más pequeño de los buques portacontenedores.
El tren de pruebas desde Yiwu a Madrid ha transportado 40 contenedores, pero los trenes más largos de mercancías que circulan en Estados Unidos llegan a alcanzar los 127 vagones llevando dos contenedores en cada uno, aproximadamente 250 contenedores por viaje, lo que ofrece un importante horizonte de mejora de coste de transporte por contenedor.
Igualmente los 21 días del viaje inaugural se podrán ir recortando, disminuyendo los tiempos de tramitaciones e intercambios en las fronteras y aumentando la velocidad, que ahora ha resultado un promedio de unos 25 km/h cuando hay trenes de mercancías como el “Parcel Intercity” de DB que circula en Alemania a una velocidad de 160 Km/h
Lo que no hay duda es que ha quedado demostrado que los 13.000 Kilómetros de distancia entre China y España se pueden hacer por superficie en un tiempo razonablemente competitivo. Entra por tanto un nuevo competidor en la arena y el multimodal ferroviario/carretera para hacer el puerta a puerta se convierte en una opción a considerar al tiempo de planificar el transporte entre ambos continentes.
