Lo más publicado sobre las consecuencias de la erupción del repentinamente famoso volcán islandés han sido los efectos de las restricciones y cancelaciones de vuelos sobre el pasaje. Los cinco días de caos se traducen en televisión en los rostros sombríos de millones de viajeros bloqueados en los aeropuertos, pero ¿Qué ha pasado con la carga aérea? Al no poder volar, todos los envíos quedaron igualmente paralizados en los aeropuertos de origen generándose unas congestiones que tardarán tiempo en regularizarse. Las empresas comerciales afrontan el riesgo de roturas de stock y de falta de aprovisionamiento a los puntos de venta. Las fábricas por su lado están viendo las orejas al lobo de la parada de las cadenas de producción.
Además, la escasez hizo que esos días las compañías aéreas vendieran el poco espacio disponible a precio de oro a aquellos que no podían esperar, con precios de flete puntuales de hasta 13USD/Kg desde Hong-Kong a Europa. Lo peor es que esta situación no ha terminado hasta que no se disuelva toda la congestión, por lo que es presumible que las tarifas sigan durante semanas a precios más altos de lo normal. También parece que las compañías aéreas aprovechan la circunstancia y tratan de recuperar parte de las pérdidas sufridas por los bajos precios y volúmenes de negocio del año pasado.
Junto con la “erupción” de precios, la otra gran novedad ha sido que el cierre del espacio aéreo en el norte y centro de Europa ha convertido durante una semana a los aeropuertos españoles en “hub” de carga aérea para esa zona y así hemos tenido operando vuelos cargueros con bastante intensidad en los aeropuertos de Barcelona, Madrid, Zaragoza y Vitoria. Hay quien se frotaba los ojos por si se trataba de un sueño al ver nuestros aeropuertos travestidos de Frankfurt o Luxemburgo recibiendo aviones con carga para ser transferida en camión a Alemania o Francia y devolviéndolos completos con mercancías llegadas por camión del resto de Europa. Es decir, justo lo contrario a lo que estamos acostumbrados.
La crisis ha servido para constatar que en los aeropuertos españoles se puede realizar una función de “hub” continental, como viene demostrando desde hace años Iberia volando desde Madrid mercancía destinada a Latinoamérica traída por camión desde cualquier rincón europeo para completar la originada en España. ¿Cuándo veremos por aquí alguna compañía aérea apostando por hacer lo mismo en otras rutas?

Mientras una de las partidas de ingresos de los «Presupuestos Generales del Estado» sean las tasas a la carga tanto de import como de export que AENA cobra diligentemente, el caso lo tenemos un tanto dificil.
Sobre todo compitiendo con otros aeropuertos que, al contrario que en los nuestros, ofrecen incentivos a aquellas companias que apuestan por operar en ellos.
Arantza Corcuera
ALPHA-3 CORPORATION