Los fletes marítimos continúan su vertiginoso ascenso. Por ejemplo, todas las navieras que hacen la ruta entre Asia y Europa, o bien han subido o tienen anunciado subidas que de promedio son del orden de 250 USD por TEU. ¿Es posible que estos incrementos de precio prosperen en plena crisis?Pues a juzgar por la pelea por conseguir reserva de espacio no caben muchas dudas.
La estrategia de los armadoresretirando equipos ha conseguido que los buques en servicio vayan absolutamente llenos y queden muchos contenedores en tierra en los puertos de origen. Con la celebración del Año Nuevo Chino en puertas, es tal el desbalance entre oferta y demanda de espacio que incluso cabe pensar en otras subidas inminentes.
No solo son las rutas de importación, también los fletes de exportación desde Europa están sufriendo subidas y recargos. Con relación al coste de transporte marítimo, los exportadores e importadores han tenido lo contrario de unas rebajas de Enero.Con todo, lo peor es la poca estabilidad del mercado que no permite obtener precios que duren vigentes parahacer una planificaciónadecuada.
Para mayor complicación hay que sumar que durante el último año ha habido una permanente subida del precio del petróleo (más de un 60% desde Enero de 2009) que se ve reflejado en la correlativa subida de los recargos por combustible aplicados.
Los cargadores desavisados que tengan en mente costes de hace poco meses pueden llevarse una desagradable sorpresa en sus próximos contenedores.
Lo cierto es que debido a la falta de carga,las compañías navieras han perdido miles de millones de dólares durante 2009; Algunas incluso han estado al borde del abismo y está claro que ahora no van a variar de rumbo hasta llegar a niveles tarifarios que les permitan operar en beneficios.¿Cuáles serán esos niveles en los que los armadores se animen a poner en servicio parte de la capacidad retirada del mercado?
Al ritmo y la rapidez con que están subiendo quizás no estemos tan lejos. Esperemos que una vez pasado el susto y superada la fase más crítica en la que todas las navieras han reaccionado con el mismo remedio, comiencen a perfilarse estrategias diferenciales entre unas y otras o de lo contrario vamos a tener que pensar que la libre competencia definitivamente ha desaparecido de ese mercado y sería cuestión de que el flamante Comisario Europeo del ramo, Joaquín Almunia, se pusiera a trabajar en ello.

Efectivamente como comenta Jesús, es un momento para no dormirse con las tarifas. Además, si mis datos no son malos (y los expertos pueden confirmar), el tiempo medio de tránsito ha aumentado (por la reducción de velocidad media de los barcos), por lo que hay que tener en cuenta estos dos efectos a la hora de planificar las importaciones: más costes y más plazos.
Luis Herrero Riaño