La Zona Euro ha salido de la recesión en el tercer trimestre del año. De los 16 estados miembros de esa zona, solo tres: Grecia, Chipre y España continúanestancados.Lo mismo ocurre con los países integrantes de la OCDE que también hancomenzado a crecer después de cuatro trimestres consecutivos en negativo.
Ahora ya no hablamos solo del crecimiento de China o India. Nuestros principales socios comerciales internacionales (a excepción del Reino Unido) han iniciado el retorno a la expansión económica, mientras que lamentablemente el mercado interior español sigue deprimido.
Aunque sea evidente que ahora muchas empresas se dirigirán a los mercados exteriores donde será más fácil encontrar demanda para sus productos y que se redoblarán las campañas de fomento a la exportación, es de temer que para no pocasesto será algo circunstancialpara salvar la coyuntura. Pero por desgracia la internacionalización de las actividades no es algo que se pueda improvisar, ni se pueda hacer solo con impulsos sin continuidad.
Desde la perspectiva deprofesionalesdelComercio Exterior solo podemos insistir en que la estrategia de las empresas españolas debe contemplarde manera permanente el mercado global como el territorio natural donde vender sus productos y servicios, aunque no es algo que resulte fácil debido a la fortaleza del Euro frente al Dólar y a la competencia de economías con costes de producción más competitivos.
Hasta ahora esa visión solo ha sido compartida fundamentalmente por algunasgrandes empresasque afortunadamente han convertido en su santo y seña la diversificación geográfica y la expansión internacional.
El salto cualitativo se daría si estas desventuras económicas de hoy que fuerzan a salir a los mercados exteriores a todos los negocios con potencial para ello,dejaran impreso en el ADN de nuestras PYMES que la solución para el crecimiento y la estabilidad está ahí fuera, ahora y siempre.
Mientras se observa con cierta esperanza la repercusión positiva de un posible aumento de la exportación, las perspectivas globales siguen siendo muy duras:Paro, bajo consumo e inversión, falta de financiación y morosidad. ¿Cómo llegarán las empresas transitarias al final de este tunel que los augures prolongan en nuestro país hasta finales de 2010? Y aunque el sector ante la profundidad de la crisis está demostrando una fortaleza mayor de la esperada, también hay que hacerse la pregunta¿Cuántas llegarán?
