Para conseguir la sostenibilidad en el transporte marítimo, a partir del 1 de noviembre de 2022 se introduce el índice de eficiencia energética aplicable obligatoriamente a todos los buques.

El objetivo es alcanzar cero emisiones en 2050
El objetivo de la industria marítima es conseguir operar con cero emisiones de CO2 para 2050. La maquinaria ya está en marcha para lograrlo. En los próximos meses, como consecuencia de ello, nos encontraremos con un factor adicional que se sumará a la ya muy compleja situación del servicio del transporte marítimo de contenedores y del precio de los fletes.
La IMO, desarrollando el convenio internacional MARPOL, desde 2012 ha ido aprobando directrices para la implantación de las reglas obligatorias sobre la eficiencia energética de los buques.
Los planes de reducción de CII serán exigibles a partir de 1 de Enero de 2023
En ese camino, a partir del 1 de noviembre de 2022 se introduce el índice de eficiencia energética aplicable a todos los buques. Cada uno de ellos debe disponer de un plan a tres años con objetivos de reducción anuales del Indicador de Intensidad de Carbono (CII), procedimientos para autoevaluación y acciones correctoras.
El CII se expresa en gramos de CO2 emitidos por capacidad de carga y milla náutica. Los planes, debidamente certificados, serán exigibles a partir del 1 de Enero de 2023.

El «slow steaming» afectará negativamente al tiempo de tránsito, la capacidad efectiva y los precios de los fletes
Mientras se generaliza la producción y uso de combustibles sostenibles, o quizás unas futuras motorizaciones eléctricas, a corto plazo los objetivos de reducción solo parece plausible conseguirlos mediante métodos operacionales. La reducción de la velocidad de los buques o»slow steaming» resulta ser el método más sencillo y de probable aplicación por parte de las navieras.
La consecuencia será un alargamiento de los tiempos de tránsito, menor disponibilidad de contenedores y de la capacidad. Además reducir la oferta significará un factor alcista en los precios de los fletes.
En conclusión: Servicio más lento y más caro. La necesaria sostenibilidad medioambiental tiene un precio.
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