El Ministro de Fomento anuncia la inminente reforma legal para cambiar AENA por la que, entre otras cosas,los aeropuertos de Madrid y de Barcelona se gestionarán cada uno a través de una sociedad mercantil creada al efecto en la que participará la Administración Central del Estado y las correspondientes Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales yCámaras de Comercio.
Pendientes de conocer como quedarán los detalles, no podemos más que felicitarnos de la iniciativa. Al fin, en los aeropuertos habrá una fórmula que permita la implicación directa de los más interesados en su buen funcionamiento y crecimiento: Los que están más próximos.
Estando España configurada como un estado prácticamente federal no tiene sentido la ausencia de las autoridades autonómicas y municipales en los órganos gestores de los grandes aeropuertos, cuyas actividades tienen un tremendo impacto en la economía local. Confiemos que siguiendo el ejemplo de la positiva experiencia de los principales puertos, se dará también participación en los órganos rectores de los aeropuertos a representantes directos de la Comunidad Aeroportuaria (y entre ellos, por supuesto, a los transitarios).
Da miedo pensar que, por contra, los aeropuertos se convirtieran en otro foro político más yse trasladara a ellos la politización partidista, maniquea y sectaria que está atenazando y paralizando otros ámbitos de gestión pública. También sería una desgracia que se utilizaran los aeropuertos como emblemas políticos nacionales o nacionalistas y en la refriega acaben perjudicados los intereses generales.
Un modelo pegado a las necesidades y aspiraciones del terreno es sin duda una mejor y más justa herramienta de gestión, pero el castizo exceso de pasarnos al otro extremo y llegar ahora avisiones exclusivamente localistas puede poner en riesgo el concepto de la red de aeropuertos españoles desaprovechando las ventajas de las economías de escala y de la cohesión que significa.
Es el momento de recordar a las administraciones públicas que los aeropuertos, además de su importante función en el transporte de pasajeros,son una pieza clave en el desarrollo de la logística internacional y el comercio exterior. Algo que en general no es suficientemente percibido ni valorado por los representantes políticos. Por eso es esencial aprovechar esta nueva etapa para que desde el principio se tengan en cuenta los intereses de la Carga Aérea, sus usuarios, industria y profesionales.

